
~ Comienza el Legado ~
- 01 - Blood Omen (15)
- 02 - Soul Reaver (12)
- 03 - Soul Reaver 2 (22)
- 04 - Blood Omen 2 (13)
- 05 - Defiance (8)
- 06 - Miscelanea (4)
1.11.07
15.10.07
Prólogo
Prólogo
Kain: ¡Por fin! Debo decir que me decepciona tu actuación. Imaginé que llegarías antes. Dime, ¿tuviste remordimientos al aniquilar a tus hermanos?
Raziel: ¿Los tuviste tú al enviarme al abismo?
Kain: La eternidad es implacable, Raziel.
Cuando logré entrar por vez primera en esta sala hace siglos, no comprendía el verdadero poder del conocimiento. Conocer el futuro, Raziel, ver sus sendas y cauces trazándose hacia el infinito. Como hombre, nunca hubiera podido retener tales verdades prohibidas. Pero ambos somos más de lo que fuimos en su día.
¿No sientes con toda tu alma que nos hemos convertido en dioses? Y como tales ¿Acaso no somos indivisibles? Mientras uno de nosotros siga en pie seremos legión.
Nuestros futuros están predestinados. Moebius predijo el mío eones atrás. Ambos desempeñamos el papel que el destino nos ha escrito. El libre albedrío es una ilusión.
Raziel: He encontrado la tumba de los Sárafan, Kain ¡¿Cómo pudiste profanar a un sacerdote convirtiéndolo en vampiro?!
Kain: ¿Y cómo no iba a hacerlo? Hay que mantener cerca a los amigos Raziel, y a los enemigos todavía más ¿Quién mejor para servirme que aquellos cuya pasión supera toda noción de bondad y maldad?
Raziel: Los Sárafan eran salvadores que defendieron Nosgoth de la corrupción que nosotros representamos. Ahora lo veo todo claro, Kain. No hay nobleza en la muerte viviente a la que forzaste a mi reacio cadáver.
Kain: Puede que hayas descubierto tu pasado pero no sabes nada de él. ¿Piensas que los Sárafan eran nobles y altruistas? No seas ingenuo, sus objetivos eran los mismos que los nuestros.
Casi me vences, Raziel, pero esto no acaba aquí ni de este modo. El destino promete más giros antes de revelar completamente el drama.
Kain atraviesa el portal de la corriente de flujo temporal. Raziel lo sigue y viaja a traves del tiempo apareciendo en una estancia diferente donde es recibido por Moebius…
Moebius: Raziel, redentor y destructor. Peón y mesías. Bienvenido alma viajera del tiempo. Bienvenido, a tu destino.
La llegada
La llegada
Moebius: “¿Dónde estoy?” es la pregunta habitual. En tu caso, sería más conveniente decir “¿cuándo?”.
Raziel reconoce a Moebius e intenta atacarle pero su hoja espectral queda inutilizada por la vara de Moebius…
Raziel: Muy bien, vieja serpiente. Si lo prefieres usaré mis manos desnudas.
Moebius: ¡Esto es algo totalmente inesperado! Este orbe inutiliza a nuestros enemigos vampiros, dejándolos indefensos e incapacitados. Curiosamente parece tener el mismo efecto sobre esa extraña arma tuya. Pero créeme. No pretendo hacerte ningún daño.
Raziel: Puedes abandonar esa apariencia benevolente, Moebius. Sé quién y qué eres. Debería matarte aquí mismo.
Moebius: Tal vez deberías muchacho. Pero no lo harás.
Raziel: ¿Estás seguro de eso, Moebius?
Moebius: Mi papel como guardián del Tiempo me permite cierto nivel de omniscencia, Raziel. No, no me matarás. Ese honor será de tu creador, Kain, dentro de unos treinta años.
Raziel: Sois tal para cual. Eres igual de fatalista que él.
Moebius: A todos nos llega la hora Raziel. Es sólo cuestión de tiempo.
Raziel: ¿Cómo es que sabes mi nombre? Nunca nos hemos visto.
Moebius entra en la sala contigua…
Moebius: Lo cierto Raziel, es que te conozco muy bien, y me aflige ver lo cruelmente que te ha utilizado Kain. Te conocí cuando pertenecías a la hermandad de los Sárafan, Raziel. Incluso congeniábamos.
Raziel: ¡Oh, por favor!
Moebius: Por suerte, ya no tienes que apreciarme para ser mi aliado.
Raziel: ¿Estamos en el interior de la fortaleza del clero Sárafan?
Moebius: Sí. Pero me temo que los días de gloria de este grupo pasaron hace tiempo. Esta época es más… cínica e indecorosa. Mi ejército de mercenarios habita ahora en esta fortaleza. Procuramos honrar la memoria de los Sárafan con nuestra propia y humilde cruzada.
Raziel dirige su mirada hacia un mural en el que Vorador está representado…
Raziel: ¿Es éste el vampiro Vorador?
Moebius: Sí. La lacra del Círculo. El ejemplar más depravado y decadente de toda su degenerada raza. Asesinó a seis de mis compañeros guardianes, quienes se encogieron atemorizados en esta misma sala.
Raziel: Y, de algún modo, tú sobreviviste a la masacre.
Moebius: Y otros dos conmigo. El Círculo quedó destruido. Sólo nosotros tres nos salvamos.
Raziel: ¡Que casualidad! Me perdonarás si no me trago ingenuamente cada retazo de información que dejas caer. Eres famoso por tu falsedad.
Moebius: ¿Quién me ha calumniado de tal manera? ¿El malhechor de Kain? ¿El que te traicionó y destruyó? ¿Nuestro enemigo común? Antes de juzgarme, ten en cuenta la fuente.
Olvidémonos pues, de reavivar nuestra vieja amistad. Pero plantéate una alianza basada en nuestros puntos en común. Ambos queremos a Kain muerto. Puedo ayudarte a conseguirlo.
Raziel: No te entrometas en esto, viejo. Conozco de sobra tus sórdidos trucos, pero este asunto te supera.
Moebius: Me subestimas, Raziel. Deja que te muestre…
Moebius se acerca la pila de la habitación y muestra a Kain en los pilares…
Moebius: Incluso ahora, Kain te está esperando sin saber que te he sacado de la corriente temporal para traerte aquí conmigo. Míralo junto a los mismos Pilares que está destinado a destruir: Seguro en su estupidez de haber eludido tus garras.
Raziel: ¿Los Pilares siguen en pie en esta época?
Moebius: Sí, Raziel. Son la representación de la fuerza divina que preserva la vida de nuestro mundo. Los que servimos a los Pilares mantenemos su delicado equilibrio y Kain está destinado a ser el punto de apoyo de dicho equilibrio.
Creo que ya te has enfrentado al yermo resultante de su terrible y egoista decisión. La existencia misma de Kain es un cáncer para este mundo. Mientras viva, todo Nosgoth está en peligro.
Tal vez no vuelvas a ser humano, Raziel. Pero puedes reencontrar la esencia de tu humanidad y la nobleza de tu pasado Sárafan. Ve hasta él, Raziel y acaba con esto.
Pero primero tendrás que salir de la fortaleza y me temo que en eso no puedo ayudarte. Mis soldados no comprenderán tu presencia aquí e intentarán matarte. Por supuesto, no has de temer. No están a tu altura. Procura que las bajas sean mínimas pero haz lo que tengas que hacer. En todos los grandes movimientos, hay mártires.
Moebius se desvanece dejando sólo a Raziel…
Raziel vo.: Una vez sólo, observando lo que me rodeaba, vi una segunda cámara de flujo en el tiempo. Su entrada era idéntica a la de la primera, pero con una distinción. Ese cristal era importante, pero todavía no había descubierto para qué.
Raziel sale de la habitación buscando una salida y va observando detalles de la fortaleza a medida que avanza…
Raziel vo.: Por toda la fortaleza descubrí pruevas de mi anterior nobleza y mi vida como sacerdote Sárafan. Esta era la herencia que tan perversamente me robó Kain cuando entró en mi cripta sagrada y me profanó.
Cuando Raziel se aleja lo suficiente de la vara de Moebius, el efecto del orbe sobre la Segadora se debilita…
Raziel vo.: Lejos de la influencia de la vara maldita de Moebius, podía sentir como regresaba lentamente la fuerza de la Segadora de Almas.
Si ese orbe debilitaba tanto a los vampiros como a la espada, Moebius tenía una gran ventaja sobre sus enemigos. Al fin comprendí cómo pudo la cruzada de Moebius diezmar a los vampiros tan fácilmente. Si podía inmovilizar a sus enemigos, estos quedaban a su merced.
Pero ¿por qué tendría la vara algún efecto sobre la Segadora?
14.10.07
La convergencia de la segadora
La convergencia de la segadora
Raziel vo.: Al acercarme al sanctasantorum de la fortaleza, me recorrió una extraña sensación. Una indescriptible impresión de desplazamiento, de vértigo, mientras la realidad parecía retorcerse y doblarse a mi alrededor. La alteración parecía emanar de la capilla del santuario más lejana. Al acercarme con cuidado, la sensación de trastorno aumentaba a cada paso.
Así que ésta era la tumba del amado rey Guillermo el Justo, beatificado aquí como mártir y catalizador de la cruzada de Moebius.
Me acordé del viaje de Kain como vampiro inexperto.
De cómo Moebius le obligó a volver atrás en la historia y asesinar al rey Guillermo, sembrando así un odio genocida hacia los vampiros entre los ciudadanos de Nosgoth.
Y aquí descubrí el origen del desplazamiento. La propia Segadora de Almas, expuesta como reliquia sagrada… Y rota, al parecer en la batalla entre Guillermo y Kain. No pensaba que tal cosa fuera posible. No hasta que Kain quebró la hoja contra mi cuando intentó abatirme. Así el espirítu cautivo que habitaba en la Segadora fue liberado y, vinculándose a mi, se convirtió en mi arma simbiótica.
De ese modo la Segadora encontró su antiguo Yo, todavía prisionero en este armazón corpóreo. Observé hipnotizado cómo el arma espectral se desenroscaba, rodeando por completo la hoja física.
Abrazando a su gemela, reflejo de sí mismo, el durmiente espíritu de la Segadora había recobrado conciencia. Y por primera vez sentí la verdadera presencia de esta otra entidad. Terca, hambrienta y transtornada por los miles de años de encierro.
La Segadora estaba al mando y yo, su simple anfitrión indefenso, sentí que mi alma era absorbida para restablecer la hoja. Pero a la Segadora no le convenía destruir a su anfitrión y sólo cuando estuve al borde del olvido, la hoja liberó su control sobre mí.
Mientras me recuperaba, comprendí que nos habíamos unido en una frágil alianza: La Segadora ya no era sólo mi arma simbiótica, sino un parásito consciente que competía por el control.
Moebius aparece tras Raziel…
Raziel: ¡¿Qué me has hecho, Moebius?! ¡¿Esta es tu trampa?!
Moebius: ¿Cómo que mía? ¡Recuerda que fue Kain quien te condujo hasta aquí, no yo! Mientras me maldices a mí, la única alma de Nosgoth dispuesta a guiarte y ayudarte, Kain se ríe de nuestra locura y se deleita con tu consternación.
Raziel: Estas hojas, unidas ahoras en un siniestro abrazo, han inspirado terror en los corazones de criaturas más duraderas que tú, viejo. Unidas como están, se me ocurre lo que podrían hacerle al frágil caparazón de tu alma.
Moebius: Raziel, te ruego que contengas tu mano. Yo no he provocado esto. Sólo pretendía ayudarte en tu venerable búsqueda.
Raziel: ¡Vaya, estás temblando Moebius! ¿Te ha abandonado la confianza? Parece que has cometido un terrible error dejando atrás tu preciada vara. ¿Es de ahí de donde sacas todo tu coraje?
Moebius: Escúchame, Raziel. No sabes lo que estás haciendo. Corro un gran riesgo apareciendo ante ti, tan indefenso mas deseoso por demostrar mis buenas intenciones. Si todavía queda en ti algo de los Sárafan, no lo harás. ¡Mientras me amenazas, tu verdadero enemigo se escapa!
Raziel: No te preocupes por Kain, viejo. Pronto se reunirá contigo en el infierno. Como dijiste, a todos nos llega la hora.
Moebius: Sí. Así lo exige la Rueda de la Vida.
Raziel: ¿¡Qué has dicho!?
Moebius: La Rueda de la Vida. El inexorable ciclo de muerte y renacimiento al que todos los hombres están destinados. Servimos al mismo dios, Raziel. Derribarme sería derribar al guardián de Dios y no creo que ni siquiera tú vayas a correr ese riesgo.
Raziel: Estoy cansado de tus juegos, Moebius. Ahora que sé que me temes, no voy a perder el tiempo contigo. Kain me espera.
Raziel suelta la espada y se dispone a marcharse…
Moebius: Ve pues, Raziel. Busca a Kain y destrúyelo, en nombre del único dios al que ambos servimos. Tú, que una vez fuiste sacerdote Sárafan, asesinado, profanado, destruido y renacido gracias a su misericordia. Ahora posees poder de sobra para ser su agente. Su instrumento de restauración y castigo.
Raziel: Mi propia venganza ya es motivo suficiente.
Moebius cierra las puertas de la tumba de Guillermo y piensa en voz alta. Acto seguido, desaparece…
Moebius: Por mi alma. Me has tenido a tu merced, pequeño asesino azul. Pero ésta habrá sido tu única oportunidad. Te lo aseguro.
Raziel vo.: Ahora podría invocar la espada a voluntad, independientemente de mi fuerza. Pero una vez invocada la espada, ésta no pudo contener su voraz apetito. Devoró las almas de sus víctimas y si yo no controlaba su desenfreno, la Segadora podría volver su hambre contra mi.
El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas
Raziel vo.: Así que ese era el legendario Janos Audron. Conocido como el vampiro más antiguo y diabólico que haya existido jamás. Se cuenta que vivía en lo alto de un precipicio, en las montañas septentrionales de Nosgoth y se de indefensos aldeanos.
Su reinado de terror terminó cuando los Sárafan lo cazaron y le arrancaron el corazón de su cuerpo todavía con vida. Esta reliquia pasó a conocerse como el Corazón de la Oscuridad y al parecer, estaba impregnada de poder para restaurar la muerte viviente vampírica.
Los Sárafan guardaron el corazón cuidadosamente para evitar que cayera en manos de sus enemigos. Pero me preguntaba ¿sería Janos Audron tan monstruoso como lo describían o símplemente fue una licencia artística de los Sárafan, quienes buscaban su propia veneración demonizando a su siniestro enemigo?
Raziel llega a una sala circular donde se hallan las criptas de sus hermanos Sárafan y la de él…
Raziel vo.: Es extraño cómo mi historia volvía al punto de partida. Comprendí que esta capilla rendía homenaje a mis antiguos hermanos Sárafan y a mi. Aquí fuimos martirizados y después cruelmente profanados por Kain, quien impuso su Don a nuestros nobles cadáveres.
Raziel vo.: Por vez primera, contemplé la imagen de mi Yo Sárafan. Homenajeado aquí, junto a mis camaradas caidos.
Me torturé viendo cuan noble y puro había sido y en que maldito fantasma me había convertido. Y una profunda sensación de agravio, de pérdida y traición brotó de mi con tanta intensidad, que apenas podía contenerla. Lo único que deseaba en ese momento era encontrar a Kain y destruirlo.
Raziel consigue acceder a un balcón que da al exterior de la fortaleza…
Raziel vo.: Salí y contemplé por primera vez Nosgoth en su antigua gloria. Los alrededores desbordaban vida y vitalidad. Y entonces supe con certeza que el mundo que había dejado atrás no era más que el cadáver de Nosgoth. Una cáscara sin vida, desangrada por el imperio parasitario de Kain.
He aquí el frágil mundo que Kain sacrificó para preservar su propia e insignificante vida y ambición, sin preocuparse del elevado coste. La vista no hizo sino consolidar mi decisión. Intuí que los Pilares se encontraban al noroeste. Si Kain esperaba realmente enfrentarse allí conmigo, no le defraudaría.
Tras lanzarse por el balcón, Raziel se encuentra diversas cosas. Si intenta acceder al santuario de la Luz…
Raziel vo.: Aún no poseía los medios para traspasar esta barrera, pero estaba claro que este enigmático símbolo era la llave.
Raziel vo.: Cuando pasé ese punto arcano, una brizna de la energía de la Segadora fue arrastrada hasta el anillo y lo iluminó. Esto creó todo tipo de señales en el Mundo Espiritual. Si me agotase en el Mundo Espiritual y mi alma se agitara en los vientos etereos, las señales me llevarían de vuelta y me restaurarían.
Ya fuera de la fortaleza…
Raziel vo.: Esos antiguos obeliscos estaban en extraña sintonía con mi esencia espiritual. Sólo con tocar el símbolo, podía preservar a salvo una impresión de mi alma y crear un hito, al cual podría regresar cuando me cansara y desde el cual, podría reemprender mi viaje.
Antes de dejar atrás la fortaleza, Raziel echa un vistazo atrás…
Raziel vo.: Aunque acababa de escapar de la fortaleza, intuí que con el tiempo, mi viaje me devolvería a este lugar. Sin embargo, infiltrarse en la fortaleza no sería una hazaña cualquiera. El balcón que había utilizado para mi huida estaba fuera de mi alcance.
Esta enorme puerta era el único medio de entrada. Las puertas estaban cerradas, pero como en la cámara del flujo temporal que había visto antes, su funcionamiento estaba ligado indudablemente al extraño cristal situado sobre la entrada.
Por el camino, Raziel encuentra los cadáveres de vampiros empalados…
Raziel vo.: Esos vampiros no tenían nada que ver con los chacales degenerados que había dejado atrás en el imperio en ruinas de Kain. Parecían conservar gran parte de su antigua humanidad.
En esta era, los vampiros no eran los supremos depredadores que nosotros habíamos sido. Estas criaturas eran perseguidas y oprimidas sin piedad.
Y aunque sigo creyendo que el vampirismo era una plaga que tenía que ser exterminada, no había nada de noble ni de justo en la cruzada. Se trataba, simplemente, de una persecución despiadada.
La corrupcion de los Pilares
La corrupcion de los Pilares
Raziel abre los portones que abren paso a los Pilares…
Raziel vo.: ¡Los Pilares de Nosgoth! Perfectos, intactos e incorruptos. Nunca los había contemplado en este estado impoluto. Y aún así, al mirarlos, algo profundo e imborrable resonó en mi interior.
Allí esperando en el corazón mismo de los Pilares, estaba el cáncer destinado a destruirlos.
Raziel saca la Segadora y acercándose sigilosamente, se dispone a luchar contra Kain…
Kain: Sé que estás ahí, Raziel.
Raziel: Moebius me trajo a tí, Kain, aunque podría haber imaginado que nos encontraríamos aquí.
Kain: Y si Moebius te dijera que me oculto en las profundidades del infierno, ¿te lanzarías al olvido para perseguirme?
Moebius busca al ignorante y al incauto y aleja a su presa jadeante de la corriente de su destino. No caigas en su red, Raziel.
Raziel: Ahórrame tus complicadas metáforas, Kain. Te he perseguido hasta aquí por un motivo. ¡Pagarás por tu traición y así se restablecerá el Equilibrio en Nosgoth!
Kain: ¿Y qué voluntad se cumplirá entonces? ¿La de Raziel o la de Moebius?
Raziel: ¿Sería mejor que me manipularas tú, Kain? Ahora vuélvete y mírame. La cacería ha terminado.
Kain: Esto no es una cacería, Raziel. Somos simples pasajeros de la Rueda de la Vida cuyo círculo perfecto llega hasta este punto. Hemos sido traidos aquí por una razón, sin embargo, he visto el principio y el final de nuestra historia y el relato es tosco y maléfico. Debemos cambiar el final. Tú y yo.
Raziel: ¡Mírame, Kain! Ni siquiera tú deberías morir como un cobarde.
Kain: ¿No se acostumbra a preguntar al condenado su última voluntad?
Raziel: No recuerdo tal cortesía de tu parte.
Kain: Concédemela, Raziel. Sólo te pido que me escuches.
Este es el sublime momento de nuestra perdición, Raziel. El inefable punto de apoyo sobre el que gira toda nuestra historia. Aquí es donde toda Nosgoth es traicionada.
En ese instante, Ariel, guardiana del Equilibrio, asesinada por oscuras fuerzas empeñadas en derribar los Pilares. Su espíritu está escapando, perdido en el eter, intentando encontrar su camino hasta aquí. Ya has visto cómo viene a embrujar estos pilares.
Raziel: Atada a este lugar por tu negativa a morir. Tú eres el culpable de que esta tierra esté enferma. Mientras sigas vivo, condenarás a Nosgoth a la decadencia eterna.
Kain: Quieto, Raziel. ¡Mira esto!
Los Pilares se corrompen y se resquebrajan…
Kain: Mientras Ariel muere, para ocupar su lugar como guardián del Equilibrio. Ese es mi destino.
Raziel: Dios mío.
Kain: En el momento de mi primer llanto, el guardián Nupraptor, amado de Ariel, encuentra el cadáver de ésta. Atormentado por el dolor y las sospechas de traición, Nupraptor se hunde en una locura que le desborda e infecta a todos los guardianes debido a su unión simbiótica, incluyéndome a mi.
Las repercusiones del asesinato de Ariel estaban calculadas con ojo experto. Todo el Círculo cae en la locura y yo soy mancillado en el momento de mi nacimiento, incapaz en ese mismo instante de representar el papel que el destino me ha preparado.
Raziel: ¿He de mostrarte la misma misericordia que mostraste tú al resto del Círculo? Los asesinaste con total indiferencia para restablecer sus Pilares, pero tu mano titubeó cuando llegó el sacrificio final.
¿Por qué ibas a salir impune, Kain? Sólo eres el último que queda en pie. ¿Por qué me condenas sólo por llevar a cabo lo que tú no tuviste el coraje de hacer?
Kain: ¡Dejémonos de falsa moral ¿de acuerdo?! Los dos sabemos que no hay altruismo en esta búsqueda. Tu precipitada indignación te trajo aquí. Contaba con ello.
No te avergüences, Raziel. La venganza es suficiente motivo. Al menos sé honesto. ¡Ódiame, pero hazlo con honestidad!
De aquí a treinta años tengo ante mi un dilema. Llamémoslo una moneda de dos caras. Si la moneda cae de un lado, me sacrifico y restablezco así los Pilares. Pero soy el último vampiro superviviente de Nosgoth. Sería la aniquilación de nuestra especie. Moebius se aseguró de ello.
Si la moneda cae del lado contrario, rechazo el sacrificio y así condeno a los Pilares a estar derrumbados eternamente. De cualquier manera, el juego está amañado.
Raziel: ¿Entonces coincidimos en que los Pilares son cruciales y deben ser restablecidos?
Kain: Sí, Raziel. Por eso hemos regresado a este lugar.
Raziel: Entonces al final me das la razón. Para salir de este punto muerto debes morir y dejar que nazcan los nuevos guardianes.
Kain: Los Pilares no les pertenecen a ellos, Raziel. Nos pertenecen a nosotros.
Raziel: Tu arrogancia no conoce límites, Kain.
Kain: Hay una tercera opción. Un gran secreto oculto aquí ante tu misma presencia. Pero es algo que debes descubrir por ti mismo. Desentierra tu destino, Raziel. Lo tienes aquí, esperándote.
Raziel: Tu mismo lo dijiste, Kain. Tu moneda sólo tiene dos caras.
Kain: Eso parece, pero imagina que lanzas una moneda una y otra vez y un día ésta cae de canto.
Kain se esfuma dejando a Raziel sólo…
Raziel vo.: No sé qué me impulsó a detener mi mano. Por qué permití que Kain escapara después de perseguirlo durante tanto tiempo. No tenía ninguna razón para confiar en Kain después de que me valorara tan poco, pero sus palabras me intrigaron.
Había sido cruelmente utilizado para hacer de peón suyo. Pero si realmente este mundo tenía secretos que divulgar, yo estaba decidido a hacerlo.
Raziel continúa su viaje y vuelve a encontrase con los mismos pájaros que ya había visto antes…
Raziel vo.: Desde el mismo momento de mi llegada tuve la constante y certera sensación de ser observado. Al parecer, alguien estaba profundamente interesado en mi presencia aquí.
Después encuentra una extraña puerta que representa un ser parecido a él…
Raziel vo.: A juzgar por su apariencia, esta puerta llevaba siglos cerrada. Empecé a comprender que mi presencia aquí no era mera coincidencia. Bajo esta figura alada de piel azul y manos hendidas parecidas a las mías, con esa extraña llave…
Introduciendo la Segadora en la cerradura, la puerta se abre ante Raziel…
Raziel vo.: Con una sensación de gravedad e inquietud, abrí la antigua puerta y atravesé el umbral.
El Dios Antiguo
El Dios Antiguo
Raziel vo.: Cuando entré en la cámara sentí que había estado cerrada durante cientos, tal vez miles de años. Y aunque sin duda esta habitación estaba construida cuando se erigieron los Pilares, supe que ninguna mano humana podría haber creado este lugar y que quizá nunca lo habían visto ojos humanos.
En los murales estaba representada una raza alada de rasgos parecidos a los míos pero hermosos, mientras los míos resultaban grotescos, y angelicales, mientras los míos eran demoníacos.
Intenté descifrar esas imágenes. Una gran guerra, pero con combatientes como no había visto nunca. Los Pilares, levantados por esta raza alada que así derrotó a sus adversarios.
De nuevo los seres alados, retorciéndose de agonía al parecer aquejados por la misma sed de sangre que yo había sufrido poco antes. Y por toda la cámara, grabada por todas partes, imágenes de la propia Segadora. "¿Era esto lo que Kain me había instado a descubrir?", me preguntaba.
Dios antiguo: ¡Mentiras, Raziel! No te dejes engañar.
Al escuchar al dios antiguo, Raziel dirige su mirada hacia el fondo del foso que rodea la plataforma central de la habitación…
Raziel: ¡Oh, mi antiguo benefactor! Y yo que esperaba que nos hubiéramos separado para siempre. Tu silencio fue reparador mientras duró. Sin duda, tu presencia aquí tendrá una razón justificada aunque inexpresable ¿verdad?
Dios antiguo: ¡No seas insolente, Raziel! Mi presencia es eterna aquí y en todas partes, ahora y siempre. Soy el centro estático de la Rueda que gira, el eje del destino de este mundo.
Raziel: Pero quizá no tan omnipotente como te gustaría que creyera. Tu control sobre mi parece ser débil. Creo que ya no te necesito pero me parece que tú aún me necesitas a mi.
Dios antiguo: Esta insolencia no es propia de ti, Raziel. No olvides que tienes una tarea que llevar a cabo aquí. Estás en deuda conmigo.
Raziel: ¿En deuda? Tendría que mostrar gratitud por un don cuya concesión no pedí. Olvidas que me obligaste a habitar en esta vil carcasa.
Dios antiguo: Te restablecí, Raziel. Fue Kain quien te destruyó. El mismo enemigo que has dejado escapar de tus garras. ¡No me falles, siervo mío!
Raziel: ¡No soy siervo de nadie, ni de tí ni de Kain, ni de tu lacayo Moebius!
Dios antiguo: Moebius es mi fiel sirviente. Tengo muchos.
Raziel: Y si le digo a Moebius que esta adorando a un calamar gigante, ¿crees que su fe vacilará?
Dios antiguo: Te has vuelto terco, Raziel, pero cuidado: abrazar a una serpiente es invitar a que el veneno entre en el corazón. Kain es una bestia sinuosa. Te seducirá y engañará. Te enorgulleces de tu libre albedrío pero permites que ese degenerado obstaculize tu propósito.
Raziel: No abrigo ilusión alguna sobre su integridad ni sobre la de nadie. De hecho, la manipulación me acosa desde todas partes. Sólo busco la Verdad.
Dios antiguo: Estas son las insondables verdades, Raziel: La agonía del nacimiento, la muerte y el renacimiento. Así es la Rueda de la Vida. El ciclo purificador de toda existencia.
Los vampiros son abominables, una plaga que absorbe la fuerza espiritual de esta tierra. Obstruyen el flujo de la vida y la muerte. Sus almas se estancan en sus miserables cadáveres.
Pero la Rueda debe girar. La muerte es inexorable y no se puede negar. Tu destino es irresistible, Raziel. Eres mi Segador de Almas, la lacra de los vampiros, cosechador de sus almas apóstatas. Se firme. Acaba con la maldición parasitaria de los vampiros y restablece Nosgoth. La sangre de Kain debería manchar tus manos.
Raziel: Ciertamente Kain merece morir por condenarme a esta repugnante forma, pero sólo yo decidiré cuándo lo mato si es que esa es mi voluntad.
Dios antiguo: Kain te destruyó sin una pizca de remordimiento. Arrancó el alma de tu noble cuerpo, y después de servirle fielmente durante mil años, te tiró al abismo en un impulso de celos. Recuerda tu rabia, Raziel. Deja que guíe tu mano.
Dios antiguo: ¡No me falles!
Tu destino te llama.
¡Destruye a Kain!
Te convendría prestarme atención, Raziel.
Anda con cuidado, Raziel.
El vampiro Vorador
El vampiro Vorador
Nadando a través del tunel subterraneo, Raziel llega a un lúgubre pantano…
Raziel vo.: Aparecí en un lugar muy diferente. La luz del día apenas penetraba la densa bóveda del bosque.
Allí descubrí unas antiguas ruinas. Sin duda, una de las cámaras de flujo del tiempo de Moebius, pero sellada y abandonada para ser engullida por el pantano con el tiempo.
No disponía de los medios para romper el sello. Pero pensé que llegaría el momento en el que podría hacerlo.
Raziel se da cuenta de quién lo venía observando…
Raziel vo.: Así que mi oculto observador estaba al descubierto. La criatura desapareció cuando comprendió que la había descubierto, pero pude verla fugazmente y sus rasgos eran inconfundibles. Se trataba del vampiro Vorador, el monstruoso asesino retratado en la fortaleza.
Me extrañó que una criatura tan osada como para asaltar el Círculo en solitario evitara enfrentarse a mi. Muy bien. Si Vorador no venía a mí, tendría que ir yo a él. Pero primero, tenía que encontrar la manera de llegar hasta el bancal.
Adentrándose en el pantano, Raziel descubre un camino hacia las tierras del norte…
Raziel vo.: Parecía haber un pasaje que llevaba al norte, hacia las montañas. Sin embargo la apertura estaba obstruida y fuera de mi alcance. Quizá más tarde encontraría la manera de salvar esos obstáculos.
Raziel llega hasta el balcón donde vió a Vorador aunque observa que está vacío. Sin embargo, un viejo edificio llama su atención…
Raziel vo.: No había rastro de mi acechante amigo, pero encontré unas ruinas más interesantes aún. Reconocí los símbolos arcanos de la cámara situados bajo los pilares y comprendí que también este santuario estaba sellado para todos, excepto para el portador de la Segadora.
Dentro del edificio, Raziel contempla las imágenes que decoran las paredes…
Raziel vo.: Por todas partes en el santuario había murales sobre la raza alada y la guerra apocalíptica contra sus misteriosos e igualmente inhumanos adversarios.
Al parecer, estos seres alados no sólo eran los arquitectos de los Pilares, sino también de este enigmático lugar. Y al igual que la cámara de los Pilares, este santuario estaba completamente decorado con imágenes de la Segadora, retratada a modo de objeto sagrado.
Raziel consigue activar la fragua de la Oscuridad…
Raziel vo.: Mientras me acercaba al altar, sentí repentinamente que la Segadora tomaba rápidamente voluntad propia. Igual que en la capilla de Guillermo, el equilibrio de poder se desplazó tangiblemente.
Con voracidad y determinación, la Segadora de Almas tenía el control y yo no era más que su marioneta. La Segadora se hundió en el misterioso altar y devorando la energía que manaba de su interior, consumió todo el poder de este lugar.
Saciada, la Segadora me liberó y comprendí cuando recuperé el control que aquellos antiguos santuarios eran fraguas construidas para mejorar la Segadora con poder elemental.
Saliendo al patio del santuario, Raziel dirige su mirada hacia una pila elemental…
Raziel vo.: Entonces comprendí el propósito de las misteriosas cuencas que había visto a lo largo de mi viaje. Eran pilas elementales, cada una vinculada a una esencia primaria.
Cuando forjé la espada, todas las pilas en Nosgoth, con la misma sintonización elemental se activaron simultaneamente. Las mejoras de la segadora nunca fueron permanentes, pero con esas pilas podía volver a bautizar la espada sumergiéndola en la energía elemental que destilaban.
La puerta que da acceso a la salida llama la atención de Raziel…
Raziel vo.: Círculos concéntricos, uno eclipsa al otro. Reconocí el símbolo de la puerta sellada de otro antiguo santuario. El que vi en el lago, fuera de la fortaleza Sárafan. Quizá ahora, armado con el poder elemental de la Oscuridad, podría regresar y tener acceso.
Abandonando el santuario, Raziel encuentra al vampiro Vorador…
Vorador: ¡Eres una harapienta imitación de salvador!
Raziel: ¡Vorador!
Vorador: Veo que mi reputación me precede.
Raziel: Así es.
Vorador: Espero que sea buena.
Te he estado observando desde que saliste de aquella maldita fortaleza. Es extraño que tu llegada coincida con la corrupción de los Pilares. Pero me pregunto ¿eres el catalizador de estos acontecimientos o la respuesta a ellos?
Raziel: No sé qué quieres decir.
Vorador: Entonces hablaré claro. Desconfío de tus orígenes, extraño. Viéndote arrastrarte desde las pútridas profundiades del torreón de Moebius me pregunto qué te propones.
¿Y qué decir de tu apariencia? Está claro que no eres humano. Eres más demonio que vampiro. En cuanto a los Pilares no es simple coincidencia que tu llegada a ese claro anunciara su decadencia. Y por eso te pregunto: ¿Eres el instrumento de la destrucción de los Pilares o su salvación?
Raziel: ¡Nada de eso!
Vorador: Muy bien. Veamos la otra cara de la moneda.
Te he seguido de cerca y he visto como desenterrabas con total indiferencia secretos que han estado sellados y prohibidos durante miles de años. La senda que has recorrido sólo está abierta para una criatura. No sabes lo que eres ¿verdad?
Raziel: He sido muchas cosas. Si me consideras ignorante, ilústrame.
Vorador: ¿Y para qué? En este mundo ya no hay redención posible. Que se lo quede el ganado humano.
Raziel: Esperaba algo mejor de ti que una sumisa capitulación.
Vorador: He aprendido con tantos siglos de persecución.
Hace quinientos años, nuestra raza fue casi exterminada por las fanáticas cruzadas de los Sárafan. Ahora se repite el mismo drama enfermizo. En apenas una década, el ejército de salvajes de Moebius casi ha logrado lo que los Sárafan no pudieron.
Vampíros entrometíendose en asuntos de humanos. Mira donde nos ha llevado.
Raziel: ¿Entonces qué he de hacer con estos secretos que he descubierto? Las representaciones de la raza alada, los Pilares y la Segadora.
Vorador: Cuentos de hadas, muchacho. Delirios de una antigua cultura aferrada a la esperanza mucho después de que el mundo la haya dado por perdida. Su estirpe se fue agotando hasta que sólo quedó uno de los antiguos, alentado exclusivamente por la obligación y su inquebrantable fe en las viejas profecías.
Pero aunque seas quien parece ser, ya no tiene importancia. Llegas demasiado tarde. Janos Audron, el guardián de la Segadora, el último de los antiguos y mi creador fue asesinado por los Sárafan hace casi cinco siglos. Sólo él tenía las respuestas que buscas. Pero se llevó sus secretos a la tumba.
No logro comprender cómo has llegado tan lejos sin su guía, y sin la Segadora, robada hace quinientos años por los Sárafan. Me temo, amigo mío, que a ti y a todos nosotros nos ha abandonado la suerte.
Vorador se desvanece dejando a Raziel solo de nuevo…
Raziel vo.: No tenía porqué desconfiar de Vorador más que de cualquier otro. De hecho, el antiguo vampiro era el ser más franco que había encontrado hasta entonces.
Si Janos Audron era la clave de todo esto, entonces daría con él y el dispositivo temporal de Moebius me proporcionaría el camino, pero primero tenía que encontrar una forma de volver a la fortaleza, y sospechaba que la hallaría en el misterioso santuario del lago.
La advertencia del antiguo
La advertencia del antiguo
Dios antiguo: ¡Ah, mi rebelde muchacho regresa!
Raziel: Tras descubrir más de lo que te gustaría, sospecho. ¿Qué debo deducir de las ruinas que cubren la tierra y las imágenes de esta cámara?
Dios antiguo: Sólo son las falsedades de una civilización fracasada. Te estás dejando engañar, Raziel. Esta antigua raza esperaba manipular el futuro garabateando estas informaciones erroneas.
Ándate con cuidado. Hay fuerzas oscuras actuando en este mundo empeñadas en subvertir tu verdadero destino.
Raziel: De eso no me cabe ninguna duda. La pregunta es: ¿Estoy en su presencia en este mismo momento?
Dios antiguo: Tu arrogancia será la causante de tu fracaso, Raziel. Niega mi voluntad y el arco de tu destino alcanzará una conclusión repentina.
Raziel: Tus amenazas me son indiferentes. Incluso ahora, estoy más allá de tu alcance.
Dios antiguo: Mi alcance es mayor de lo que imaginas. Estás participando en un juego muy peligroso, Raziel.
Raziel vuelve al lago situado en la fortaleza Sárafan y gracias a la Segadora de la Oscuridad accede al santuario de la Luz. Dentro, observa la decoración que adorna las paredes del santuario…
Raziel vo.: Estos murales no dejaban lugar a dudas. Esas criaturas aladas fueron los arquitectos de los Pilares. Y aunque las imágenes eran difíciles de descifrar, al parecer los Pilares desterraban o reducían de alguna manera a sus enemigos.
Después consigue activar el mecanismo para forjar de nuevo la Segadora…
Raziel vo.: Sumergí la Segadora en la fragua e impregné la espada con el poder elemental de la Luz. Así armado, ya podía regresar a la fortaleza y por fin utilizar el dispositivo de flujo temporal de Moebius para perseguir mis propios fines.
El choque entre la Historia y el Destino
El choque entre la Historia y el Destino
Raziel regresa de nuevo a la tumba del rey Guillermo. Un soldado desangrado le da la pista de que va a encontrarse con Kain…
Raziel: ¡Muéstrate, Kain!
Kain: Aquí, Raziel. Todo se decide aquí. No puedes comprender la magnitud, el éxtasis y la tragedia de este momento. Y debes hacerlo si Nosgoth ha de ser sacada de los escombros de su condenación.
Raziel: Sólo entiendo esto, Kain: Que Moebius y tú me hallais empujado hasta este momento sólo significa que no puedo confiar en ninguno de los dos. No sé quién está tirando de los hilos pero ya no importa, pues voy a cortarlos. Desde ahora, seguiré mi propio camino.
Kain: Si fuera así de simple…
Raziel: Tu fatalismo resulta molesto, Kain.
Kain: Y está profundamente arraigado, Raziel. Debes comprender que nuestra presencia aquí no altera la Historia. Tú y yo nos encontramos aquí porque estamos obligados a ello. Siempre nos hemos encontrado aquí. La Historia es inalterable.
Lanza una piedra a un río rápido y la corriente fluirá y discurrirá sin más a su alrededor como si el obstáculo nunca hubiera estado allí. Tú y yo somos guijarros, Raziel, y tenemos menos posibilidades aún de interrumpir la corriente temporal. El transcurrir de la Historia es demasiado fuerte, demasiado resistente.
Pero… ¿entonces cómo se explica lo de Guillermo? El amado niño rey convertido en tirano. En mi juventud, presencié el ascenso al poder de Guillermo y la transformación en la Némesis que asoló Nosgoth.
Raziel: Guarda las distancias, Kain.
Kain: Años más tarde, hallé una forma de volver atrás en la Historia, sin saber que todo aquello había sido organizado minuciosamente por Moebius. Gracias a mi sabiduría, aproveché la oportunidad para asesinar al joven rey antes de que asolara Nosgoth. Y así proporcioné el catalizador que Moebius necesitaba para empezar una guerra genocida contra nuestra raza.
Raziel: Te lo advierto. ¡No sigas!
Kain: Este acto temerario desenredó la madeja de la Historia. La Némesis nunca fue tal. Guillermo murió como un santo martir. Yo, el asesino vampiro me convertí en el autor de la extinción de mi propia especie. Y Moebius se aprovechó de todo. Destruí a un tirano para crear a otro aún peor.
Pero, ¿cómo pudo ser así? ¿¡Cómo, si la Historia es inmutable!? La respuesta, está en esta habitación, Raziel. Moebius nos instigó a Guillermo y a mi pero primero hizo que ambos estuviésemos armados con la Segadora de Almas. La Segadora es la clave. Dos encarnaciones de la espada se encuentran en el tiempo y el espacio. Una paradoja, una distorsión temporal capaz de hacer descarrilar a la Historia.
La Segadora espectral de Raziel queda inutilizada por la Segadora material…
Raziel: ¿Esta hechicería es obra tuya?
Kain: Mía no, Raziel, tuya. No tienes motivos para temerme, Raziel. Tienes todos los ases.
Raziel: Entonces tal vez debería poner a prueba tu sinceridad. Si lo que dices es cierto, deberías estar aterrorizado. Podría matarte aquí y ahora.
Kain: Estás en lo cierto, Raziel.
De pronto, Raziel siente cómo pierde el control de la Segadora…
Raziel: ¿Qué está pasando?
Kain: Nos precipitamos hacia nuestro destino, Raziel. Lo que sientes es la fuerza de la Historia apresurándose a encontrarnos. Aquí es donde chocan la Historia y el Destino.
Si de verdad crees en el libre albedrío, Raziel, es el momento de demostrarlo. Mátame ahora y ambos nos convertiremos en peones de la Historia, arrastrados a la senda de un destino artificial. Me ordenaron asumir el papel de guardián del Equilibrio de Nosgoth, mientras tu destino es ser su salvador. Pero Moebius redibujó el mapa de mi destino y con él también el tuyo.
Raziel: ¡Esto es una locura!
Kain: Afróntalo, Raziel. Este momento no tiene por qué ser un final, sino un preludio.
Raziel: ¡No puedo!
Kain: ¡Si puedes, Raziel! Busca en tu interior y así será. Tienes el poder de modificar nuestros inevitables futuros.
Raziel levanta la Segadora y, descargando su golpe sobre la tumba del rey Guillermo, rechaza matar a Kain, cambiando la Historia…
Kain: Pobre Guillermo.
Raziel: ¿¡Qué es esto!?
Kain: La Historia aborrece la paradoja, Raziel. Incluso ahora, la corriente temporal se esfuerza por desviarse tras encontrar su viejo curso bloqueado por tu negativa a destruirme. El futuro se remodela para adaptarse a tu trascendental decisión.
Aquí, es dónde somos restablecidos, Raziel, y reclamamos nuestros destinos deseados. Quizá aún pueda asumir mi papel de guardián del Equilibrio y devolver los Pilares a sus verdaderos herederos.
Raziel: A los vampiros. ¿Y este es el destino que me has instado a descubrir? No sé a qué jugais Moebius y tú, Kain, pero me niego a ser vuestro peón. A diferencia de tí, todavía reverencio los retazos de humanidad que he conseguido conservar. ¡No me utilizarás como instrumento de tus delirios mesiánicos!
Kain: Muy bien, Raziel. No te pediré que confíes en mi. Ya descubrirás la verdad por ti mismo.
Raziel: Humildes palabras para quien pretende enseñarme una lección a cada momento.
Kain: Entonces, continúa tu viaje y aprende tus propias lecciones, Raziel. Recuerda, Moebius te trajo aquí pero te marchas libre de trabas. Un campeón de libre albedrío y conquistador de falsas historias. Te queda mucho por descubrir, si es que puedes afrontar la Verdad y estás dispuesto a verla.
El flujo temporal
Raziel accede hasta el dispositivo temporal que encontró a la llegada a esta era…
Raziel: Ah, sí. Me gusta lo que veo en tu rostro, Moebius. Ahora no sabes qué hacer. ¿No es cierto, viejo? Hete aquí, sorprendido sin tu condenada vara. Y sospecho que las cosas no van como esperabas. No estás acostrumbrado a que la mosca se vuelva contra ti en tu telaraña ¿verdad?
Moebius: La tortuosa influencia de Kain ha envenenado tu mente, Raziel. Ves traición por todas partes. Incluso en tus aliados más cercanos.
Raziel: Nunca hemos sido aliados, Moebius. Conspiradores tal vez, por poco tiempo.
Moebius: ¿Por qué no mataste a Kain cuando tuviste la oportunidad? Lo tenías a tu merced.
Raziel: Precisamente. Tuve la oportunidad y elegí la misericordia. Y ahora conozco tu sórdido secreto. La importancia del desplazamiento que sentí cuando las dos Segadoras se unieron. Aunque parezca extraño fui iluminado por el tortuoso Kain y no por ti. De hecho, he aprendido mucho más de lo que esperabas.
Ahora entiendo cómo has intentado manipular toda la Historia en tu propio beneficio, pero ahora, todas tus pequeñas intrigas se desmoronan a tu alrededor ¿verdad? Todo porque decidí ejercer mi voluntad por una vez en lugar de obececer las órdenes de hechiceros, espíritus y demonios que entonaban el mismo tedioso estribillo: ¡Mata a Kain!
A partir de ahora seguiré mi propio camino, Moebius. Voy a descubrir la verdad que se esconde detrás de todo esto.
Moebius: Pero nos condenas a todos con tu proceder irreflexivo.
Raziel: En absoluto irreflexivo. Hice uso de toda la voluntad que logré reunir. ¿Mi negativa a matar a Kain ha barajado las cartas que tenías minuciosamente apiladas?
Moebius: ¿De verdad piensas que estás ejerciendo tu libre albedrío, Raziel? No eres más que el siervo de Kain.
Raziel: No sirvo a Kain, simplemente no lo maté.
Moebius: Raziel, no olvides tu objetivo. Estás destinado a ser el salvador de Nosgoth.
Raziel: Ah, estoy harto de oir esa frase. En cuanto a salvar a Nosgoth, por ahora veo pocos motivos para preocuparme. De aquí en adelante eligiré mi propio objetivo, tejedor del Tiempo. Ahora mismo elijo manipularte a ti, para variar. Ve hacia allí.
Moebius: ¿Qué estás haciendo?
Raziel: Vamos, Moebius, eres una serpiente astuta. Seguro que lograrás imaginártelo. Esta época ya no me sirve para nada. Harás funcionar este dispositivo para facilitarme una entrada. Quiero ver el mundo en una era más sencilla. Antes de que los Sárafan empezaran su cruzada.
Moebius: ¿Y qué hay de Kain? Estás dejando atrás a tu presa.
Raziel: Mátalo tú si lo crees tan importante.
Moebius: Sólo tienes que tocar los dos extremos del interruptor y el dispositivo te transportará, pero te ruego que recapacites.
Raziel: Has perdido tu capacidad de persuasión, viejo. ¡Púdrete aquí y olvídame!
Raziel acciona el dispositivo según indicaciones de Moebius y se desplaza a través del flujo temporal. Al salir observa el estado en el que se encuentra la fortaleza Sárafan…
Raziel vo.: Sospeché la traición mientras salía de esa infernal cámara de flujo temporal. La fortaleza estaba vacía, abandonada y en ruinas.
Buscando la salida, encuentra una efigie de Moebius sosteniendo la cabeza de Vorador…
Raziel vo.: Si tenía alguna duda sobre la época en la que me encontraba, esa gigantesca imagen la había disipado. Allí estaba Moebius. Asesinato hacía tiempo por Kain. Venerado y beatificado como el lider martirizado de su sangrienta cruzada.
Y por si no era prueba suficiente, sólo había que observar el horrible trofeo que Moebius sostenía. La cabeza cortada de Vorador. La victoria definitiva de la sanguinaria camada de Moebius. Su ejecución marcó la aniquilación de los vampiros.
En vez de enviarme al pasado de Nosgoth, Moebius me había llevado un siglo hacia adelante en su espantoso futuro. El propósito detrás de este pequeño desvío era inconfundible. Al no lograr convertirme en su obediente asesino, Moebius intentó ocultarme mi verdadero destino que sin duda estaba en el pasado de Nosgoth.
Aunque su engaño sólo reforzó mi determinación, Moebius me había dejado abandonado aquí. No tenía otra opción que explorar la época en que estaba y ver qué cambios había traido el siglo que siguió a la funesta desición de Kain. Tal vez el tiempo me había abierto un camino al interior de las montañas donde podría hallar más pistas acerca del misterio de Janos Audron.
El espiritu martirizado de Moebius
El espiritu martirizado de Moebius
Tras abandonar la nave de la catedral, Raziel se encuentra con el supuesto espíritu de Moebius…
Moebius: Raziel.
Raziel: ¿Qué patética farsa es esta, Moebius?
Moebius: No es una farsa, Raziel. Sólo las súplicas de este espíritu martirizado.
Raziel: Tus súplicas no significan nada para mi después de tantos engaños. ¡Me has conducido hasta el futuro de Nosgoth, Moebius, y abandonado aquí!
Moebius: De veras lo siento, Raziel, pero era necesario. Considéralo el último acto valiente de un hombre condenado. Te has desviado de tu objetivo y mira ahora el resultado. Contempla el yermo del que Kain y tú sois responsables.
Raziel: No logro ver por qué soy responsable.
Moebius: Perdonaste a Kain y con ello has lanzado una multitud de horrores sobre este mundo.
Puedo aceptar que Kain me haya asesinado, Raziel. Como guardián del Tiempo preví ese incidente mucho antes de que ocurriera y en parte me reconforta que Kain sea el único superviviente de su vil raza. Pero tú y sólo tú has conseguido que mi sacrificio no tenga sentido.
Raziel: Tu argumento es falso, tejedor del tiempo. No veo cómo matar o perdonar al Kain del futuro podría alterar estos acontecimientos. Este yermo fue creado por el rechazo original de Kain hacia los Pilares. Y a pesar de todos los giros y vueltas, ese acontecimiento no ha cambiado nunca.
Eres astuto, Moebius, pero creo que te has enredado en tu propia telaraña.
Moebius: Mientras Kain se aferra a su preciado poder, los Pilares se hunden en un lodazal de decadencia, arrastrando a todo Nosgoth con ellos.
Raziel: No creo que esto tenga nada que ver con los Pilares o con que Kain no se sacrificara. Creo que simplemente tienes miedo porque no sabes lo que pretende.
Él es una especie de comodín y no quieres que influya en tu partida, por eso me pediste que lo eliminara. Ahora que ha sobrevivido no sabes lo que viene a continuación ¿verdad? Quizá por primera vez en toda tu vida te aterra que pueda haber encontrado una tercera opción al dilema que le preparaste.
Moebius: Las mentiras de Kain han trastornado tu mente. Abandona este lugar y no molestes más a mi espíritu.
Raziel: Si es que eres un espíritu. Has olvidado que tengo una forma de asegurarme… si estás dispuesto a arriesgarte.
Raziel baja su manto pretendiendo devorar el alma de Moebius. Éste se desvanece dejando ver su engaño…
Raziel: Ya me parecía a mi. En cualquier caso tú pierdes.
El lamento de Ariel
El lamento de Ariel
Raziel vo.: Estos eran los Pilares tan familiares para mis ojos dañados. Pero justo cuando empiezo a comprender su verdadero significado, considero su destrucción con una nueva e iluminada sensación de terror.
Y ahora me pregunto si sólo la negativa de Kain, su mera ambición puede verdaderamente haber causado tal devastación. Siento que alguna siniestra presencia estuvo aquí.
Al acercarme, percibo el espíritu de Ariel, ligado a este lugar durante más de un siglo.
Ariel: Para siempre atrapada. La esperanza perdida. Mi espíritu encadenado a este lugar. Lo que destruyó el Círculo no podía tocarme porque yo acababa de morir y el daño no me alcanzaba. Sólo yo me libré de caer en la locura y sólo Kain se libró del dolor de la muerte.
Cuando el veneno de Nupaptor se apoderó de Kain, incluso en la seguridad el útero se había perdido mucho más que su destino: Toda Nosgoth perdió el Equilibrio. ¡Míranos ahora! Ambos llegados a menos. Yo, pura pero insustancial y Kain, terriblemente real pero corrupto.
Raziel: Tu encierro te ha trastornado, espíritu. Te centras en Kain porque crees que él es la cadena que te ata aquí, pero ambos sabemos que él no es el autor de tu agonía.
Los Pilares fueron subvertidos por fuerzas oscuras instigadas por los propios guardianes. Cuanto más aprendo de vuestro Círculo, más veo una maraña de manipulaciones.
Ariel: Kain les entregó la victoria. Ellos trataban de derribar los Pilares y él estaba dispuesto a ser instrumento.
Raziel: ¿O se convirtió en su reacio peón? ¿Calmaría tu ira saber que el dilema de Kain fue calculado para derribar los Pilares independientemente de la desición que tomara? ¿Y que la devastación habría sido mucho mayor si hubiera elegido el camino que tú consideras el correcto?
Ariel: Eres una criatura sutil y embustera, pero tus astutos argumentos no absolveran a Kain. Debe morir para que los Pilares sean restablecidos. No hay otra solución.
Raziel: Entonces considera esta posibilidad más ominosa. ¿Y si la muerte de Kain no restablece los Pilares? Piensa que sencillamente puede ser demasiado tarde, que este mundo esté más allá de la redención y que puedes quedar encadenada a este lugar para siempre.
Ariel desaparece en el reino espectral y Raziel la persigue…
Ariel: ¿Por qué me persigues, demonio? Ya ves que estoy aquí cautiva. Muestra algo de piedad.
Raziel: ¿La misma que mostraste a tus fieles guardianes cuando les echaste a Kain? ¿O la piedad que mostraste por Kain cuando le ocultaste su destino mientras lo utilizabas como verdugo del Círculo? ¿O quizá la piedad que mostraste por tu amado Nupraptor cuando lo convertiste en la primera victima de Kain?
Ariel: Eres cruel. ¿Por qué me atormentas?
Raziel: Sólo busco respuestas, Ariel. Muy bien, te dejaré en paz. Pero escucha: En cuanto a ti y a este purgatorio del que tanto anhelas escapar, sólo estás en el umbral.
Raziel desafía al antiguo
Raziel desafía al antiguo
Raziel entra de nuevo en la cámara construida bajo los Pilares. Ahora ve cómo están destruidos los cimientos y cómo el dios antiguo rodea a los Pilares con sus tentáculos…
Dios antiguo: Raziel. El asesino fracasado. Tenías a Kain a tu merced pero te faltó el coraje para cumplir la tarea.
Y ahora ves la tierra convertida en yermo por la mano del tirano. Por su egoista decisión de salvar su propia vida aunque significase sacrificar el mundo entero. Este es el destino de Nosgoth mientras Kain siga con vida.
Raziel: Una irónica condena, dada esta escena de culpabilidad. Uno podría pensar que tú derribaste los Pilares sin ayuda. ¿Qué estás intentando destruir mientras arrastras tu repelente cuerpo a través de esta cámara? ¿Y por qué mientras Nosgoth cae en la locura y la miseria, tú pareces prosperar?
He aprendido que las cosas en este mundo rara vez son lo que parecen y aparentemente tú no eres una excepcion.
Dios antiguo: Yo soy el motor de la vida. La fuente de toda existencia en Nosgoth. Soy el eje de la Rueda. El origen de toda vida. El devorador de la muerte.
Raziel: O puede que sólo estés hambriento. Podría ser tan sencillo como eso. ¿No sería una ironía poética? El mayor adversario de los vampiros se convierte en el mayor parásito de todos.
Dios antiguo: ¡No pongas a prueba mi paciencia, Raziel! Yo te creé y puedo destruirte si así lo estimo.
Raziel: Soy tu agente y estoy más allá de la muerte.
Dios antiguo: Hay destinos peores que la muerte, Raziel.
Raziel: ¡Uh! Ahora veo cómo eres realmente. Un cáncer, un parásito que excava profundamente en el corazón de este mundo.
Dios antiguo: Ahora vete. Sigue con tu patética rebelión y ocupa tu lugar entre los destruidos, los utilizados y los malditos… Pero recuerda: eres mío para toda la eternidad. Siempre has sido y siempre serás mi segador de almas.
Dios antiguo: Eres una criatura endeble, más frágil de lo que piensas.
Tu destino te llama.
Abandona tu rumbo traicionero, Raziel.
Te convendría prestarme atención, Raziel.
Anda con cuidado, Raziel
Raziel vuelve al pantano del bosque Termangente…
Raziel vo.: Tras este edificio estaba mi única esperanza de escapar de estos yermos infestados de demonios. El dispositivo de flujo temporal de su interior suponía mi única oportunidad de volver a la historia de Nosgoth.
Si no descubría alguna forma de romper este sello, estaba condenado a quedarme aquí eternamente.
Volviendo a la parte del pantano obstruida 100 años antes, Raziel descubre un conducto hacia el noreste de Nosgoth…
Raziel: Efectivamente, el paso del tiempo me había dejado libre un camino permitiéndome explorar las montañas septentrionales de Nosgoth. Estaba ansioso por descubrir si todavía quedaba alguna prueba de la existencia de Janos Audron.
Raziel alcanza la villa de Uschtenheim…
Raziel vo.: Allí descubrí la singular aldea de Uschtenheim, ahora abandonada y en ruinas.
Según la leyenda, Janos Audron aterrorizó a los aldeanos hasta que los sacerdotes Sárafan lo descubrieron y destruyeron. Si había algo de verdad en los antiguos relatos, la guarida del infame vampiro no podía estar lejos.
La aguilera en ruinas
La aguilera en ruinas
Raziel vo.: Estaba claro que aquella construcción no era obra de arquitectos humanos. Como atestiguaba en silencio la figura situada bajo el balcón, estos eran los nidos de los seres alados.
Sin duda me encontraba ante la montaña que sirvió de refugio al legendario Janos Audron pero todo el santuario estaba en ruinas, derrumbado por la fuerza de algún antiguo cataclismo.
Como sospechaba, el engaño del tejedor del tiempo consiguió que llegara siglos después de poder averiguar nada importante. Sin otra cosa a mis espaldas que los yermos que había atravesado, decidí continuar y explorar aquellos cañones
Kain aparece tras Raziel…
Raziel: Oh, no. Cada vez que apareces sucede algo descomunal y terrible. No creo tener estómago para soportarlo.
Kain: No dramatices esta vez, Raziel.
Raziel: Eres persistente, has atravesado el tiempo para seguirme. ¿Sigues esperando que esa moneda tuya caiga de canto?
Kain: Me juego mi tiempo. Ya veo que Moebius ha utilizado sus trucos contigo.
Raziel: Sí. Claramente no quiere que conozca a un tal Janos Audron.
Kain: Quizá. O puede que simplemente esperase que se endureciese tu corazón contra mi al ver estos yermos de los cuales sólo yo soy el autor.
Raziel: ¡Mi corazón no necesita endurecerse, Kain! Si tuviera la mínima sospecha de que destruyéndote cambiarían las cosas, lo haría inmediatamente.
Kain: Sabía que lo comprenderías, Raziel. Janos es la llave de tu destino, pero habrás de encontrar tú sólo el camino de vuelta al pasado de Nosgoth.
Pero no cometas ningún error, Raziel. Ambos estamos en peligro. Somos una molestia. Se están disponiendo fuerzas malévolas para eliminarnos.
Raziel: Hablas como si fuéramos aliados.
Kain: A pesar de tus sentimientos, Raziel, a sus ojos lo somos.
Raziel: Bueno, lo que es cierto es que están intentando eliminarte, Kain, de eso no hay duda. Se me solicita incansablemente que te dé muerte. Sea lo que sea lo que planeas te temen hasta la muerte.
Respecto a mi sospecho que cometieron un grave error al permitir mi extraordinaria resurrección. No creo que sepan cómo destruirme.
Kain: No deberías subestimarlos, Raziel.
Raziel: ¿Y quiénes son exactamente esos diabólicos seres de los que hablamos? Si hay alguna gran conspiración en ciernes, la mano derecha no parece saber lo que hace la mano izquierda. Incluso Moebius parece ser sorprendido en cada giro.
Kain: Moebius es una marioneta, Raziel. ¿Todavía no has caido en la cuenta? Esa es la mayor ironía de todo este asunto. El gran manipulador de Nosgoth es su marioneta. Pero los que manejan los hilos aún no han mostrado su rostro.
Raziel: No les gusta que echemos por tierra su historia cuidadosamente coreografiada, ¿verdad?
Kain: Raziel, debes comprender que no echamos por tierra la Historia, simplemente la volvemos a escribir. El futuro fluye a través de nuestras pequeñas acciones buscando la menor resistencia y aceptando sólo las mínimas alteraciones.
Esa es la remodelación que sentiste cuando te negaste a matarme. Y recuerda, Raziel, somos una molestia a este respecto. La Historia no permitirá la introducción de una paradoja.
Raziel: ¿Y si los sucesos no pueden remodelarse para adaptarse al cambio?
Kain: Entonces la molestia es expulsada. Piensa que ese puede ser precísamente el resultado que nuestros enemigos estén intentando provocar.
Kain desaparece dejando sólo a Raziel. Éste continúa hasta encontrar el santuario del Aire…
Raziel vo.: Las escenas que descubrí eran inequívocas. Esta raza de seres alados, los arquitectos de los Pilares y los creadores de la Segadora fueron los primeros vampiros de Nosgoth. Su sed de sangre parecía una maldición que les habían lanzado sus enemigos vencidos.
Estas imágenes confirmaban las verdades que Kain me había contado pero que yo había sido demasiado incrédulo para aceptar. Me esforcé en vano para ver cómo encajaban las piezas. Cómo Kain intentó huir del dilema de su destino y qué papel había hurdido para mi.
Por qué Moebius y los oscuros poderes con los que parecía estar aliado estaban tan desesperados por ver a Kain muerto y tan empeñados en que fuera yo el instrumento de su ejecución.
Una vez activada la fragua del Aire, Raziel hunde la Segadora en el altar y devora la energía del Aire…
Raziel vo.: Cuando la Segadora consumió la energía vital de la fragua la tempestad se alejó. Me recuperé y me detuve para admirar mi recién forjada arma, ahora impregnada del poder elemental del Aire. Armado de esta guisa esperaba por fin poseer los medios para escapar de esta tierra devastada.
He descubierto que esta Segadora elemental tiene el poder para destruir barreras que estén fracturadas o debilitadas. Al fin tengo los medios para abrir esa cámara de flujo temporal en ruinas que descubrí hace tanto en el pantano. Quizá ahora pueda dejar este yermo y regresar a una era en la que Janos Audron siga con vida.
Raziel vuelve al dispositivo de flujo temporal del pantano y abre la barrera que lo bloquea…
Raziel vo.: Mi única opción era actuar por pura fe ciega. No podía saber con qué época estaba sintonizado el dispositivo y no tenía el conocimiento ni los medios para manipular la máquina. Sólo vacilé un momento. Luego, accionando el interruptor. Me sumí en el olvido y dejé mi voluntad en manos del destino.
Raziel se desplaza a través del flujo temporal…
Raziel vo.: Más allá de toda esperanza y contra toda probabilidad, parecía que el dispositivo me había llevado a la época que buscaba, pues aquellos eran estandartes Sárafan y esos vampiros al parecer, las víctimas de su cruzada.
La coincidencia parecía demasiado conveniente para atribuirla ingenuamente al destino, pero desconocía si mi oportuna llegada la había organizado Moebius o alguna otra influencia. Si Janos Audron aún estaba con vida lo encontraría, pero temía nuevos engaños y decidí andarme con cuidado.
Avanzando hacia el noroeste, Raziel observa los vestigios de exterminio de los Sárafan…
Raziel vo.: Pese a la carnicería de la cruzada de Moebius esta masacre era aún más escalofriante. Los campos de muerte de los Sárafan revelaban una metódica crueldad. La justicia aplicada a sangre fría por el verdadero creyente.
Raziel observa por primera vez a sacerdotes guerreros Sárafan…
Raziel vo.: Por fin aquí, en vivo, contemplé a mis antiguos hermanos de armas: los sacerdotes guerreros de la orden Sárafan. Sus vidas consagradas exclusivamente a la exterminación de la plaga vampírica.
Y aunque confieso que sentí una punzada de nostalgia, de dolor por lo que creía mi virtud perdida, los contemplé sin la reverencia que sentía antes, pues había visto el lado humano de los vampiros y ahora contemplaba la monstruosidad de aquellos hombres.
Raziel llega al saliente situado frente a la guarida de Janos Audron…
Raziel vo.: Después de mi largo viaje, por fin llegué al umbral de la iluminación, pues allí estaba el refugio de montaña de Janos Audron intacto y sin marca alguna. La agitación que un día derribaría este edificio aún no había tenido lugar.
Y aunque no estaba seguro de que Janos viviera aún, aquella escena presagiaba algo bueno pues supuse que el derrumbe del refugio debía de haber seguido a la aniquilación del antiguo vampiro.
Sólo había un obstáculo: cómo alcanzar el balcón suspendido a tan demencial altura lejos de mi alcance, pues esta era la arquitectura de las criaturas aladas y mis harapientas alas no servían. Tenía que idear algún otro medio para entrar en la montaña.
Una vez que ha entrado, Raziel observa la construcción desde dentro…
Raziel vo.: Descubrí que el interior de la montaña estaba hueco y adornado con la altísima arquitectura propia de sus creadores. Como sucedía con la fachada exterior, sólo las criaturas capaces de volar, podían alcanzar aquellos balcones y cadetes.
Con sólo mis ruinosas alas para llevarme, el elevado laberinto parecía infranqueable a pesar de que el objeto de mi búsqueda estaba a un palmo de mi, pues allí suspendido en el ápice de la cámara estaba el umbral que seguramente llevaba al gran vampiro.
No sabía si Janos Audron era el monstruo representado en la fortaleza o una de las nobles criaturas conmemoradas de entre las ruinas de antiguos vampiros pero no me importaba. Ángel o demonio, sólo él tenía la clave de mi destino.